miércoles 7 de diciembre de 2011
[Profesión de alto riesgo]
lunes 5 de septiembre de 2011
[La última navidad]
La ruta estaba vacía, puesto que ya eran las 11 de la noche y para ese entonces toda la gente se encontraba cenando, incluso sus hijos; pero ella siempre llegaba tarde a todos lados y por más intento que hiciera ya era algo incurable y que todos sus conocidos sabían.
El coche estaba lleno de regalos para sus hijos y nietos, que tenía desde navidad, le dificultaba un poco la visión del vidrio trasero pero como era de esperarse, no alcanzó a acomodarlos en el baúl porque llegaría aún más tarde y como la ruta estaba completamente deshabitada no le dio importancia. Decidió poner un poco de música para no pensar en esa espesa nube que ya había cubierto por completo el paisaje y sólo dejaba entrever el pavimento gracias a los faroles del automóvil. De pronto se dio cuenta que la luz del indicador de gasolina se había puesto en rojo, algo común para Elisa que ya tenía centenares de llamadas al auxilio para que le remolquen el auto por quedarse sin combustible a mitad de camino. Recordó entonces que a unos pocos kilómetros había una estación de servicio así que disminuyó la velocidad y apagó el aire acondicionado para asegurarse de llegar a destino.
A la media hora había llegado a la estación y con lo justo. Entre los nervios por la niebla y el calor sofocante estaba muerta de sed; apurada llamó al empleado y le pidió que llenara el tanque y se fue hasta la tienda a buscar al frío para beber. Mientras compraba su refresco, afuera dos jóvenes: delgados, de mediana estatura y vestidos con jeans y remeras blancas, divisaron a unos metros el auto de Elisa, repleto de paquetes y bolsas. Luego de una mirada cómplice, se subieron a su viejo y destartalado vehículo y emprendieron la marcha.
La carretera estaba en penumbras, las luces ya poco iluminaban a esa hora y el corazón de Elisa parecía salirse por su boca; la niebla y la música a todo volumen la aturdían cada vez más, dobló en una curva y siguió acelerando, y cuando pensó que se había librado de ellos, ahí estaban, aceleró pero cada vez los tenía más cerca. De repente uno de ellos se asomó por la ventanilla, sacó el arma y disparó una vez pero no logró darle, raudamente volvió a disparar y esta vez le da a uno de los neumáticos provocando una explosión que hizo desviar el auto y golpear fuertemente contra el volante la cabeza de Elisa.
Se acercó a una curva, trató de maniobrar pero a la gran velocidad que iba le fue imposible controlar el vehículo, giró varias veces el volante con toda su fuerza pero no alcanzó volver a la ruta y el coche salió dando una vuelta tras otra hasta quedar estancado en la banquina. Al ver lo ocurrido los dos jóvenes aterrorizados doblaron en la carreta y sin pensarlo se dieron a la fuga.
Mientras tanto, en la casa de uno de sus hijos, el nieto más pequeño pregunta por su abuela, la madre e hija mayor de Elisa mira el reloj, eran las 11:50 y ya todos habían cenado; pero aunque sabía que era tarde y tal vez no llegaría al brindis, no le sorprendió el retraso ya que no era la primera vez que su madre hacía este tipo de cosas. Le dijo al niño que su abuela ya estaba en camino y le pidió que se sentara en la mesa para hacer el brindis.
Elisa había sufrido graves lesiones, una de ellas en la cabeza a causa del fuerte golpe y sumado a esto algunos raspones. En la sala de espera estaban todos sus hijos y nietos ansiosos por verla. Su hija mayor es la primera entrar, inmediatamente Elisa hace fuerza para sentarse e intenta contarle sobre los jóvenes, el auto y la persecución, pero su hija le pide que no hable y trate de descansar.
A los tres días del accidente le dan el alta, todavía no puede creer la pesadilla que vivió esa noche pero está bien y eso es lo importante. Ya en su casa y con una taza de té se dispone a leer el diario, va pasando una por una las páginas y ve una nota que se titula: “El año nuevo más trágico de todos”; allí figuraba la lista de accidentes durante las fiestas, el de ella inclusive, pero uno llama su atención, en el decía: “Un viejo automóvil que iba en sentido contrario por la ruta, chocó contra un camión doble acoplado provocando una fuerte explosión. El conductor del camión murió en el acto; no se ha encontrado el cadáver de la persona que iba en el auto”. Elisa se queda paralizada ante la noticia; de pronto escucha las llaves, alguien había entrado a la casa, camina lentamente por el corredor y al llegar al comedor sus ojos se llenan de lágrimas, un disparo atraviesa su pecho y con el su inevitable final.
miércoles 31 de agosto de 2011
[La realidad supera a la ficción]
- “¡Pensaste que me ibas a dejar ahí metido hija de puta!”
Fue lo que dijo Estanislao o como le decían en el barrio “Lalo”, a su madre mientras sacaba un cuchillo del cajón de la cocina. Bajo la sorpresa y el terror Viviana comienza a gritar; es en ese momento cuando Nicolás, su otro hijo y hermano de Lalo, se encuentra con la escalofriante escena.
Enfurecido, Estanislao corre tras él por el pasillo que daba a las habitaciones de su casa, lo agarra por la espalda y le clava la primera puñalada sin pudor, ni lágrimas. Nicolás cae, recibiendo dos cuchillazos más en el tórax y en un último intento por tratar de salvar su vida empuja a Lalo dándole una patada en el pecho, pero le es imposible detener su furia y sin más por hacer recibe su cuarta puñalada en la cabeza, la misma que lo deja sin vida en ese preciso instante.
El hecho ocurrió entre la 1.30 y las 2 de la madrugada en la calle Marull al 200, en el barrio de Alberdi, ubicado en la ciudad de Rosario. Lalo sale corriendo de la casa, comienza a desesperar al ver sus manos y su cuerpo lleno de sangre. Se sube al Ford K modelo 2009 que se encontraba en la puerta de su casa, recorre unos veinte metros y choca contra una puerta metálica, da marcha atrás y se incrusta contra el garaje del vecino, derribando el portón de madera y dejando el jardín destrozado. Alarmado por los ruidos, el señor Contides, sale a ver que es lo que sucede. Afuera lo esperaba el joven con un palo en la mano, con el mismo comienza a golpearlo, hasta dejarlo muerto en medio del jardín.
Adentro de la casa estaba su hija, que al escuchar los gritos no dudó en llamar a la policía; pero ya era tarde y al salir de la casa se topa con el cadáver de su padre. Entre gritos y llantos trata de escapar del agresor pero la alcanza y comienza a golpearla con el mismo palo que mató a su padre, hasta dejarla inconciente.
Enfurecido y completamente fuera de control regresa a su casa en busca de su madre, la encuentra en la entrada y se le tira encima, golpeándola y mordiéndole el rostro. Ese preciso momento llega la policía y logra sujetar a Lalo que entra en estado de shock y queda esposado en el suelo.
La policía trasladó a Estanislao al Hospital Clemente Alvarez; el joven presentaba una herida en el tórax provocada por su hermano, según declaraciones de Néstor Marchetti, director del hospital. También develó que tenía antecedentes psiquiátricos y a causa del comportamiento agresivo decidió mantenerlo esposado.
Las dos mujeres fueron trasladadas al mismo hospital, ambas permanecían con pérdida del conocimiento; la madre además presentaba un desgarramiento en el maxilar derecho a causa de las mordidas producidas por su hijo. Su vecina fue derivada a terapia intensiva donde aún se encuentra en estado reservado.
Estanislao tiene apenas 20 años, se encuentra internado en un psiquiátrico a la espera de una resolución; tiene toda una vida por delante y un pasado que nunca lo dejará descansar en paz.
viernes 12 de agosto de 2011
[Infancia fugaz]
[Paisajes en el tiempo]
viernes 15 de abril de 2011
Despedazados por mil partes
El 2011 será sin duda un año especial para La Renga. Con nuevo disco y presentaciones por todo el país, pisa fuerte y se sigue reafirmando como una de las bandas más grandes del rock nacional. jueves 18 de noviembre de 2010
[Periodismo de riesgo]
Hoy en día el periodista no sólo está sumergido en un mundo de censuras y corrupciones, también tiene que pasar por situaciones riesgosas donde hasta su vida se pone en juego. Es que es tal la diversidad de opiniones y gustos sobre esta profesión que cada cual elije su camino como así también su final.
Estamos en una época donde conseguir un puesto en los medios es sumamente imposible, los multimedios dominan todo y está en uno y sus contactos poder ubicarse entre las empresas con más renombre. Pero ¿A caso uno puede expresarse libremente en estos lugares? La respuesta es sencilla: NO. Nadie puede decir lo que piensa a menos que no le importe encontrarse con un telegrama de despido al día siguiente.
Aún así están los periodistas que realmente se valen de sus ideales y luchan por sacar a la luz esas verdades que tantos otros no se animan a mostrar, ya sea por cobardía, por mantener su puesto o simplemente por hecho de querer tener una vida tranquila.
Hoy en día decenas de países se encuentran bajo una gran censura y centenares de periodistas han pasado hasta las más brutales represalias al querer contar su verdad, la cual involucra obviamente, grandes personajes de la justicia o el narcotráfico. Son muchas las muertes a causa de temas relacionados con las drogas y la corrupción, aún así nos seguimos encontrando con casos de amenazas que parecen no tener fin.
Un caso sumamente claro es el de Verónica Guerin, una periodista independiente de Dublín, que investigaba sobre el narcotráfico para el Sunday independent, quien tuvo su película luego de su muerte, en 1996, cuando dos personas le dispararon desde una moto mientras ella conducía su auto. En la misma se ve perfectamente como no hay límites a la hora de ocultar la verdad; la protagonista recibe intimidaciones y disparos, y no sólo pone en juego su vida, sino también la de sus seres queridos, con amenazas de muerte hacia su pequeño hijo. En varias escenas nos encontramos con situaciones aberrantes: chicos jugando en las plazas con jeringas y hasta los propios “dealers” vendiendo drogas tranquilamente por las calles.
Este caso marcó un antes y un después en la vida de los ciudadanos de Dublín, ya que con la muerte de Guerin, miles de personas se movilizaron todas las noches, realizando marchas por las calles y haciendo escarches a los narcotraficantes, lo que logró que éstos se vayan del país. Otro de los frutos más significativos fue la modificación que realizó el Parlamento sobre la Constitución de la República de Irlanda, la cual permitió que la Suprema Corte congelara los bienes de aquellos sospechosos traficantes de drogas en dicho lugar.
Países tan contrastados como China y Cuba, son los que más periodistas presos tienen en la actualidad, los mismos van desde 28 a 21 personas, incluso en Cuba, las redes sociales son tan utópicas como la posibilidad de salir libremente de ese país; el uso de Internet se ve claramente restringido, su baja señal hace que conectarse con el mundo sea un proceso muy engorroso, y sus costos son tan altos que para la gente de esa isla tener una computadora en su casa es como tener un bloque de oro puro y macizo.
En América latina, el grado de censura ha aumentando a grandes rasgos, países como Venezuela mostraron en este último tiempo como el Gobierno de Hugo Chávez, como se fueron apropiando de algunas señales de radio y de televisión, sumergiendo a sus habitantes en una ilusa realidad; donde la prohibición de publicaciones y diversas formas de expresión se vieron tapadas por el hostigamiento y la represión de esos informantes.
Es increíble leer como cada año más de 1.000 periodistas son detenidos, como si fueran delincuentes, cuando sólo hacen su trabajo. Más de 400 ya fueron asesinados en esta última década, una cifra terrible para tratarse de gente que sólo cumple con su deber… ¿Hasta dónde llega ese deber? ¿Qué motiva a cada uno a seguir adelante más allá de poner en juego su vida? La ambición tal vez, el reconocimiento que en cierta forma es codicia, no lo sé, cada cual tendrá en su conciencia y en su pasión por el periodismo el límite que lo guíe por el mejor camino. No siempre la mejor noticia nos lleva al éxito, ni la suma de varias noticias lo hace, pero si hay algo que es seguro, y es que arriesgarse no siempre nos lleva a la corona de laureles, sino que puede arrastrarnos a un rotundo y cruel final.
domingo 14 de noviembre de 2010
El Salmón se zambulló en la Costanera
Centenares de personas recorrían las largas cuadras de la costanera porteña, con puestos repletos de remeras con los símbolos de las bandas que finalizarían ese festival saciado de rock, baile y alegría.
Era el último día y el cierre quedaba a cargo de uno de los artistas más importantes del rock nacional: Andrés Calamaro; pero no todas las expectativas estaban puestas en él, sino que cada una de las presentaciones tenía su propio sello para dejar en los espectadores esa sensación de satisfacción y buena música en sus oídos.
La apertura del Pepsi Music 2010 estuvo a cargo de Javier Calamaro (hermano de Andrés), quien le dio un toque tanguero fusionado con rock a la primera parte de la tarde. A él le siguieron “Estelares” y la banda marplatense “Los tipitos”, que sin duda es una de las más queridas por el público, sus hits “Brujería” y “Campanas en la noche” fueron los más coreados y de yapa aprovecharon para presentar su nuevo video “Laberinto”.
Llegó el turno de No te va a gustar, donde se lucieron con temas de su nuevo disco “Por lo menos hoy”; con un público muy calmo y respetuoso dieron los primeros acordes de su más antiguo hit: “Clara”, seguido de “No hay dolor”, la gente cerró el tema con un aplauso de esos que te hacen emocionar. Su show estaba por concluir y para terminar de ganarse el corazón de la gente, los charrúas se animaron a versionar "Ala delta", de Divididos y "Todo un palo", de Los Redonditos de Ricota; una presentación impecable.
La gente tenía una energía increíble, los aplausos se iban multiplicando para despedir a la banda uruguaya, mientras que las pantallas gigantes se encendían para dar comienzo, en el escenario 2, el show de Los Auténticos Decadentes, la multitud no paraba de bailar, saltar, aplaudir y cantar todos sus temas, era como estar en una gran fiesta al aire libre, donde uno interactuaba naturalmente como si todos se conocieran; de esas fiestas en donde canciones como “Los piratas” y “Corazón” no podrían faltar.
Llegó el momento del cierre y el salmón ya estaba listo, la pantalla principal se encendió con imágenes de su disco “On the rock” y luego de la cuenta regresiva, Andrés salió al escenario: campera de cuero negra, pelo corto y lentes de sol, fiel a su estilo y con un calamar que adornó su micrófono durante todo el recital; así arrancó su presentación. Sonaba el primer corte de su último disco “Los divinos”, seguido de "Jumpin' Jack Flash" de los Rolling Stones, el cual empalmó con “El salmón”, despertando una increíble euforia en las 50.000 personas que vibraban en el predio.
Los fans corearon cada uno de sus temas, en especial cuando cantó “Mil horas" y "Costumbres argentinas” en honor a su antigua banda: Los Abuelos de la Nada.
Uno de los momentos más emotivos fue en su tema “Los chicos”, donde pasaron un clip con imágenes de los amigos que Calamaro ya no tiene a su lado como Luca Prodan (Sumo), Rodrigo “El Potro” y Pappo, entre otras reconocidas figuras del espectáculo.
Lejos de hacer declaraciones de gran peso, como estamos acostumbrados a escuchar, sólo hizo referencia al caso Ferreyra, donde pidió un minuto de silencio y de aplausos; los mismo aplausos se extendieron para darle fuerza al músico Gustavo Cerati, quien sigue internado tras haber sufrido un ACV en el mes de julio; para concluir con esta seguidilla de homenajes recordó también el cumpleaños de Charly García, donde se coreó un “ole, ole, ole, ole Charly! Charly!” que se hizo eco a lo largo de ese gran mar de gente.
El broche de oro se lo llevaron sus hits “Flaca” y “Paloma” del cual la multitud se adueñó y adoptó para el cierre de cada recital.
Fue una noche colmada de rock, candombe, baile y alegría, donde cada espectador pudo retornar en cada canción a algún recuerdo de su vida, pudo cantar con euforia como así también emocionarse hasta las lágrimas. Así se despidió el Pepsi Music 2010 y así lo palpitaron todos.
sábado 30 de octubre de 2010
[Un fusilado según Roberto Arlt]
79 años pasaron ya del fusilamiento de Severino Di Giovanni, italiano y anarquista por naturaleza, nacido luego de la Primera Guerra Mundial, desde su adolescencia mantuvo su postura en contra de cualquier poder o Estado; logrando a través de sus numerosos atentados, lo que duraron más de 6 años, tener a la policía de dicho país en sus manos. Pero el mandato de Mussolini, la censura y la persecución de los anarquistas, obligó a Severino y su familia al exilio en tierras argentinas, donde pasaría prófugo gran parte de sus años.
Participaba en actos y protestas y dedicaba sus noches al “Culmine”, diario dirigido a la gente pobre y analfabeta, allí modeló sus ideas políticas y fue en su último escrito que expresó: “Sepan Uriburu y su horda fusiladora que nuestras balas buscarán sus cuerpos. Sepa el comercio, la industria, la banca, los terratenientes y hacendados que sus vidas y posesiones serán quemadas y destruidas”. Sin duda estas palabras fueron las que lo llevaron a su detención y un día más tarde, a su fin.
El día de su muerte, 1° de febrero de 1931, luego de despedirse de su familia, muchos testigos se acercaron al patio de la penitenciaría en la calle Las Heras, pero hubo uno que se encargó de plasmar el hecho en palabras y de hacerlo llegar a los ojos de sus lectores en un fugaz parpadeo, ese era Roberto Arlt: periodista, inventor y dramaturgo, entre tantas de sus vocaciones. Nació en el barrio de Flores, lo que concedió ese relato tan natural y descontracturado, que puede verse en libros como: “El Jorobadito” y “Los siete locos” entre otros, y gracias a los que alcanzó el podio como el primer autor moderno de la República Argentina.
En su relato sobre los últimos momentos de Di Giovanni, logra captar la atención con descripciones tan simples como: “El condenado camina como un pato. Los pies aherrojados con una barra de hierro a las esposas que amarran las manos. Atraviesa la franja de adoquinado rústico”.
Cada punto es un espacio, un suspiro, un suspenso que va proyectando ante nuestra imaginación cada una de esas escenas, tan fuertes y a la vez tan reales. Algo que parece tan complejo, él raudamente lo hacía cotidiano.
Se dice que el último pedido de Di Giovanni fue un café bien dulce, al probarlo protesta con una intacta ironía: “Pedí con mucha azúcar... No importa, será la próxima vez”.
Minutos más tarde pasaría lo narrado por Arlt y moriría exclamando: ¡Viva la Anarquía!
[En el cine con el Che]
En el pasillo que llevaba a la sala había gente de todo tipo: parejas, grupos de jóvenes, pero lo que me llamó la atención fue ver a un padre con su hijo, el nene tendría unos ocho años, y su padre le decía que la película que verían estaba llena de escenas de acción con guerrilleros armados; el chico tenía la sonrisa de oreja a oreja, y yo por dentro pensé: “si ese nene supiera que todo esto en verdad pasó quizá la sonrisa se le borraría en dos segundos”. Una vez sentada en mi butaca ya había dejado de lado el entorno del lugar, sólo estábamos la pantalla y yo; las luces se apagaron pero mi ansiedad no.Lo primero que me impactó fue que el documental tomaba como hilo conductor todas las anotaciones del Che: libros que nunca terminó de escribir, cartas a militantes y otras a sus familiares, hasta poemas que nunca había leído, en realidad creo que no tenía presente esa faceta de él; también se mostraban fotografías de todo tipo, con tomas tan naturales que lo apartaban de esa imagen de leyenda que los años le dejaron. La música leí al final de la película que era de Alfredo Zitarrosa y Carlos Puebla, y puede decirse que le dieron un clima especial en todo momento. Lo mejor fueron las filmaciones caseras, las cuales dejaron en claro que no se trataba de cualquier película sobre la vida de un “superhéroe”, sino que mostraba a un hombre de familia, común y corriente, con sus defectos y virtudes, alejado de esa idealización y allegado a ese costado humano que pocos se encargaron de dar a conocer.
Cuando la pantalla se apagó, me quedé con esa sensación de querer hacer tantas cosas y de haber hecho tan pocas, creo que todos salimos con esas ganas de jugar a ser un poco como el Che. Iba por el pasillo y adelante mío estaba el hombre que había visto con su hijo antes de entrar a la sala, me pregunté si el chico habría entendido algo o si por lo menos le habría gustado la película, y justo cuando estaban a punto de subir al ascensor, escucho que entre risas y saltos le dice a su padre: “Papá yo voy a ser como el Che”.
martes 14 de septiembre de 2010
¿Sensación de suba de precios?
El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) es un organismo público que se encarga de realizar estadísticas oficiales, a través de distintos métodos como: censos, encuestas, registros administrativos, etc., asegurando la capacidad de comparar la información originada en distintas fuentes y logrando así, la confección de indicadores en relación a diferentes áreas temáticas que se realizan en el territorio de la República Argentina. Actualmente depende del Ministerio de Economía y Producción.
Un poco más arriba, más precisamente en Rosario, en la provincia de Santa Fe, el Instituto Provincial de Estadísticas (IPEC), también organismo oficial, mantiene la antigua metodología de producción de estadísticas, la misma que no pudo ser intervenida por el INDEC cuando se produjo el cambio de piezas políticas a fines del 2006. Este procedimiento consiste en publicar cada mes un listado con los 60 productos básicos: un aumento del 85% en el azúcar, un 36% para la leche y un 70 % para los cortes de carne, son algunas de las cifras que figuran, cifras que al parecer van mucho más acorde al changuito de la ama de casa.
¿Cómo puede ser que los porcentajes sean tan diferentes en Rosario sabiendo que cuenta con una estructura de población y de comercio similar al de la Capital Federal y el GBA?Una buena pregunta para Guillermo Moreno, Secretario de Comercio Interior, responsable de la intervención de este procedimiento, incluso también en el INDEC, a principios del 2008, argumentando que dicho listado era “superfluo”.
Según el IPEC el aumento entre junio de 2009 y el mismo mes de 2010 fue del 34,7%, mientras que el INDEC en ese igual período registra un incremento del 15,7%; es decir, que cotejamos una diferencia del 100% en sólo un año.Ahora bien, si hacemos este mismo cálculo desde que comenzó la supuesta manipulación de los índices (2006) nos estaríamos acercando a cifras que van desde un 97,5% para el IPEC y un 32,7% para el INDEC, un cómodo %200 para la cartera de la dama ó el bolsillo del caballero.
Mientras que para el INDEC, el aumento va del 25 al 30 %, en las góndolas del supermercado ya podemos ver como un sachet de leche se va a más de $3.- y nos hace pensar que es una bebida para ricos; pero ojo, si usted está pensando en hacer economía y tomarse unos buenos mates, tiene que saber que el kilo de yerba ya trepó a los casi $4.-. Yo me pregunto: ¿Será cierto que la sensación de inseguridad es contagiosa y ahora también hay sensación de suba de precios?
Cada uno tomará sus conclusiones en la góndola más cerca a su hogar, aunque a esta altura parece que no todo lo que sube tiene que bajar.
miércoles 1 de septiembre de 2010
“Con más ganas de creer que de pensar”
Miércoles: ¿Mal? no sé, ¿bien? Demasiado… ahí, diría yo.
Un par de ojos hinchados.
Llovizna molesta y viento: 11° = frío.
Cortaron Callao y Corrientes: MUCHO TRÁFICO = Mal humor!
La oficina sigue tan depresiva como siempre con las luces de tubos blancos y los vidrios polarizados, igual el día está horrible y no hay mucho para ver por la ventana.
Para hoy tengo: el mismo trabajo rutinario y aburrido de siempre.
Una compañera llega y me saluda: “Que cara Belu!”, ¿te pasó algo? “SI! Un camión por encima!” pero todo tranqui, gracias por preguntar!
Alguien pasa cantando un tema de Chayanne (que ganas de tirarle el teclado por la cabeza!) justo hoy temas de Chayanne!
El reloj de la pc me informa que son las 10:20 a.m., si, recién son las 10 de la mañana.
Reviso el correo y veo un mail que dice: “Mejorá tu vida”! Curso de PNL 100%! WTF! No sabía que un curso me mejoraba la vida, por ahí si hago 10 logro olvidarme de todo en 1 semana! Buenísimo!
Las páginas como Facebook, Twitter ó Blogspot siguen bloqueadas en mi trabajo, como si uno trabajara al no tenerlas, mírenme ahora, escribiendo para pasar el rato, mejor la está pasando mi compañera que mientras yo escribo mi patético día, ella está mirando un video de Divididos en la pc!
Llega mi jefe, con esa cara de nada, me gustaría tener esa cara a veces, nunca se sabe que piense o que le pasa, a mí hoy esa cara me da estrés!
Voy al baño, una chica se para frente al espejo y tiene los ojos llorosos y más hinchados que los míos, parece que no soy la única!
Día largo si los hay… y habrá unos cuantos más... mejor pongo música y pienso en el menú del mediodía...
Como diría Sabina: “Lo peor ha pasado”.
martes 13 de julio de 2010
[La rutina]

Son las 11:56 a.m.: chistes que se hacen entre compañeros porque las cloacas otra vez emanan ese olor nauseabundo, es increíble pero siempre pasa eso y como sólo se siente en el primer piso parece que nadie se preocupa lo suficiente como para solucionarlo.
Mi box está lleno de fotos para tapar el color gris depresivo que me acorrala, prefiero cualquier cosa antes que seguir viendo las paredes apagadas, la alfombra con manchones de café, las luces de tubos y esos vidrios polarizados que tapan los pocos rayos de luz que te deja el invierno.
Son las 12:01 p.m.: Pienso en todas las cosas que podría estar haciendo en vez de estar acá sentada mirando el monitor, pero lamentablemente el horario hay que cumplirlo y las 18 horas se siguen viendo tan inalcanzables hoy para mi reloj.
Mi supervisor me pasa un listado con iniciales para dictarle, uf! Que divertido! Con esto ya se me fueron 6 minutos, algo es algo no? Por lo menos ya faltan 52 minutos para mi hora de almuerzo, mejor me pongo a ordenar los recibos, con eso ya resto un par de minutos más. Afuera hace 4 grados y yo tengo que salir a comprar comida, y aunque odie el invierno prefiero pasar ese rato a heladas que por lo menos me hace sentir un poco viva y cerca la realidad.
viernes 2 de julio de 2010
“Me tiro al agua y me siento en el lugar más seguro”
Nos dirigimos al Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CENARD) para ver uno de sus entrenamientos, donde en una charla muy relajada nos contó su historia. Les dejo vida y obra de un ejemplo que lucha día a día por su máxima pasión: la natación.
¿Cuál fue tu primer contacto con la natación y cuándo te diste cuenta que era tu profesión?
Yo empecé a los dos años, por lo que me cuentan mis padres, me llevaron a natación por recomendación médica, para hacer rehabilitación debido a mi patología; es decir, que desde los dos años estoy en contacto con el agua.
Siempre me desempeñé muy bien, es más, hice rehabilitación hasta los cinco años y como me desenvolvía bien en el medio me pasaron a una escuela de natación con chicos sin discapacidades, y a los siete años empecé a competir en torneos con chicos sin discapacidades. De chico siempre me gustó la natación y le decía a todo el mundo que iba a ser nadador, de ahí a que después se pudiera hacer realidad el hecho de ser nadador o no, no tenía la más pálida idea porque ni siquiera sabía lo que había que entrenar, no tenía idea de nada; pero bueno siempre seguí el mismo proceso y yendo a escuelas de natación. Cuando tenía diez años se armó un equipo de natación y pasé a entrenar con ellos; competí hasta los 13 años, y fue donde a mi anterior entrenador le ofrecen si quería participar de lo que era la natación Paralímpica, me tomaron una prueba en un club y me fue bien; luego me invitaron a correr un nacional donde tuve muy buenos resultados, y creo que a partir de ese torneo caí en que se podía llegar a dar de tener una carrera en la natación. Sinceramente desde muy chico siempre tuve la idea de ser nadador pero creo que fue en ese torneo en 1997, en San Jorge (Santa Fe) cuando empezó todo.
¿Cómo es un día en la vida de Ariel Quassi?
Según que día porque tengo todas las semanas cambiadas.
Contame el que prefieras…
Que prefiera… el que menos cosas hago! (risas).
Bueno, entonces contame el día que más cosas hacés (risas)
Te digo un día normal y después un día que para mí no es muy normal, si?
Dale.
Un día normal me levanto a las siete, voy a entrenar, vuelvo a mi casa para almorzar, duermo una siesta y a la tarde vuelvo a entrenar; es un poco rutinario pero es lo más normal dentro de mi vida. Y después están los otros días que le sumo la facultad donde voy a dar clases de la carrera de licenciatura en publicidad, en la UADE; me recibí en el 2007 y para no estar muy alejado de lo que estudié me ofrecieron dar clases. En estos días me levanto un poco más temprano, de la facultad me voy a entrenar y vuelvo a casa un rato, descanso y me voy a entrenar nuevamente.
¿Qué te hubiera gustado ser si no fueras nadador?
Es difícil porque estoy tan conforme, me fue bastante bien, entonces no sé si quisiera ser otra cosa. Supongo que hubiera hecho lo mismo sin ser nadador, hubiera sido licenciado en publicidad, quizá me dedicaría a lo que estudié. Me gusta mucho la música también y seguramente algún día aprenderé a tocar algún instrumento ó inventaré algún instrumento que se toque sólo! (risas).
¿Cuál fue el mejor torneo a nivel profesional y cuál a nivel personal?
En lo personal mi primer Juego Olímpico en Sydney, fue una experiencia extremadamente enriquecedora, me fue muy bien para mi momento, era muy chico pero a nivel torneo descubrí todo lo que era el alto rendimiento.
A nivel deportivo mi mejor torneo fue el Panamericano del 2007, en Río de Janeiro (Brasil), ahí volaba! (risas), la idea es volver a tener ese nivel este año.
También hubo un torneo que fue como un punto de inflexión, en el Mundial de Sudáfrica del 2006, porque en el 2002 cambié de club y de entrenador, me había costado bastante la adaptación y en el 2006 logré que me fuera muy bien allá en Sudáfrica y ahí también fue donde conseguí asegurarme la clasificación a los juegos de Beijing; así que esos tres torneos los tengo muy presentes.
¿Cuáles son tus objetivos en lo profesional?
En realidad fui a Beijing con la idea de que fuera mi último torneo porque ya estaba compitiendo desde muy chico en la Selección Argentina y es bastante desgastante, pero evidentemente no era mi momento porque cuando terminaron los juegos no tenía las más mínimas ganas de dejar! (risas).
Mi objetivo es volver a tener el nivel del 2007, ahora tengo un torneo a mediados del 2010, en el Mundial de Holanda; y la idea es andar bien en el Panamericano de Guadalajara el año que viene para ir a Londres y ahí ya colgar las antiparras. Obviamente en Londres quisiera correr como mínimo una final; en los tres juegos que estuve corrí la final de los 200 metros medley y me gustaría sumarle a eso la final de los 100 metros pecho, es muy complicado pero sería un buen cierre para mi carrera; ya con eso estoy conforme.
Mi sueño siempre fue ganar una medalla pero me quedo con la tranquilidad de que siempre hicimos todo lo que estaba al alcance de nuestras posibilidades para tener el mejor rendimiento; pero sin duda llegar a Londres y poder correr como mínimo una final para despedirme entre los ocho mejores del mundo sería como el broche de oro para mi carrera.
¿Sentís que el Gobierno les da respaldo ó podría hacer más?
Los que estamos en la Selección Paralímpica tenemos una beca por parte de Secretaría de Deportes y realmente es el único apoyo constante, las empresas privadas generalmente están bastante ausentes; el tema es que la Secretaría de Deportes por querer abarcar mucho no llega con la cantidad necesaria, o sea, no dispone quizá del presupuesto necesario, pero es la realidad; es lo único constante
que tenemos pero que desgraciadamente no alcanza y eso es lo que nos hace estar tan lejos de otros países a nivel competitivo. Creo que falta una parte importante que es el sector privado que no hay señales de que se sume, por lo menos a corto plazo.
Todos los países que han trascendido a
nivel deportivo ha sido por el apoyo del sector privado.
¿Creés que también la sociedad tiene que ver en este tema?
Si, creo que es todo un conjunto: la sociedad, los medios de comunicación, el alto nivel de corrupción de la sociedad en sí, por decirlo de alguna manera. En otros países las empresas que aportan a al deporte se lo deducen de los impuestos, acá directamente los evaden entonces ¿A quién le conviene aportar en el ámbito deportivo si directamente se la pueden quedar?, es un tema a nivel cultural pero que también trasciende a otros sectores, pero esta es la realidad en la que vivimos. Ha cambiado un poco en los últimos años de los medios para afuera pero para la realidad del deportista mucho no se ha notado.
¿Cuál es tu patología y qué mensaje le darías a los chicos que se encuentran en situaciones similares a las tuyas y están en la duda de comenzar algún deporte?
Yo tengo una lesión medular que afectó mi tren inferior, en realidad no saben la causa pero es de nacimiento. Como mensaje recomiendo el deporte para todos como un medio de inclusión y después como un medio de socibilización, o sea, después está en cada uno que hará con el deporte, si lo usará para recreación, para bienestar personal ó para hacer una carrera deportiva. Es muy sano y a mí en lo personal me permitió conocer mucha gente, hacerme amigos que si no hubiera sido por la natación no los hubiera conocido. He tenido la suerte más allá de que me decidí a tener una carrera deportiva, de conocer muchos lugares; yo lo veo como algo muy positivo y lo recomiendo, está en cada uno la iniciativa de tener constancia y hacerlo.
¿Cuál de los lugares que conociste fue el que más te gustó?
En lo personal fue Australia, porque fue mi primer juego, quedé encantado con ese país además de que me han tratado muy bien. En lo profesional, en el 2008 fui a la Isla Victoria en Canadá, es un lugar increíble; es una isla, hace 35 grados y a lo lejos ves las rocosas y las montañas nevadas. Tuve la suerte de conocer lugares muy lindos pero con Canadá quedé impresionado.
¿Qué fue lo mejor que te dio la natación en tu vida?
Yo creo que el hecho de vivir las inauguraciones de Juegos Paralímpicos, de convivir en la Villa Olímpica durante 20 días, es una de las mejores experiencias que tuve; es como una utopía de lo que estamos acostumbrados a vivir.
Quizá sea un poco egocéntrico pero como en todos estos años me fue bien, siempre tuve el reconocimiento de la gente y la verdad que eso es muy reconfortante, eso me gusta mucho. Creo que también el hecho de hacer deporte y de que te vaya bien hace que te trabaje mucho la autoestima, sin duda yo me tiro al agua y me siento en el lugar más seguro del mundo.
viernes 14 de mayo de 2010
[ No alcanza ]
Mitad de mes y otra vez tengo $7.- en el cajero! estoy cansada de vivir ajustada, mes tras mes, con la ilusión de que todo va a mejorar, incluso mi sueldo.
Ya tengo la página web y en breve las tarjetas, es decir, que gran parte del sueldo se fue en eso (menos las tarjetas "gracias") y debería tomarlo como una inversión, que espero en un futuro no muy lejano comience a dar sus frutos; el resto lo gasté en lo de siempre: comida, colectivos, salidas, que se yo, la cuestión acá es que ya me quedé sin sueldo otra vez a mitad de mes!
Por eso con la ayuda de varios testimonios de amigos logré armar una serie de opciones a la hora de ahorrar en los gastos diarios:
-
Comprar comida por kilo en los chinos, está bueno porque tenés bandejas de distintos tamaños, ojo no te emociones cargándola porque la idea es comer barato; lo bueno es que si vas seguido ya solita te das cuenta del peso que estás llevando antes de ponerlo en la balanza y tenés la opción de vaciarla un poco. - Cambiar las galletitas dulces, facturas ó alfajores del desayuno/merienda por pan, es cierto que engorda pero lo otro que comías también, quizá más, así que estamos en la misma (Anotación: si van temprano todavía está calentito y con un buen té o café queda de 10!).
- La comida de mamá, el famoso tuper con lo que quedó de la noche anterior, de la semana pasada, lo que sea! esto se puede hacer la última semana cuando ya no hay chance de pasar por la puerta de los chinos!
- Ya no pagamos $1,20 en el colectivo, ni hablar de $1,25; siempre $1,10 porque supuestamente vamos cerca, estaría bueno que a esto le sumen aprenderse el recorrido por si el chofer te hace la famosa pregunta: "¿Hasta dónde vas?" y ahí te cagó la vida y encima te hace quedar como una verdadera/o RATA adelante de todo el público espectador a bordo!
Espero que les sirva! Pero ojalá que nunca lo tengan que poner en práctica!
jueves 22 de abril de 2010
[Crónica]
Entraron al edificio y las recibió Marisa, la recepcionista, siempre con una sonrisa y muy cordial con toda la gente que llegaba al lugar.
-¡Buenos días Ana! ¿Lista para empezar la semana?
-¡La verdad que no! hay muchas cosas por hacer y no sé por donde empezar! (dijo Ana entre risas).
- Paciencia Ana, nos pasa a todos, ¡más un lunes! pero de a poco nos acomodamos... (respondió Marisa con su dulce y apacible voz).
Luego hablaron sobre el fin de semana, y el Mundial de fútbol, que acababa de terminar.
Junto a ella estaba Dorita, que no paró de atender el teléfono ni un segundo. Según Marisa, los lunes el teléfono sonaba ya minutos antes de abrir el edificio; era insoportable.
Ana caminó por el pasillo y saludó a Carlos, Gregorio y Ricardo, los hombres de seguridad; ellos también eran muy caballeros y respetuosos con todos.
En el camino alcanzaron a ver a Buby, el mozo del bar donde hacía los pedidos la gente de la institución; rápidamente Ana le hizo un gesto dándole a entender que querían el café de todas las mañanas, Buby asintió con la cabeza y se fue caminando hacia la recepción.
Pasadas las 9.45 de la mañana, Mirta ingresó en la oficina para prender la computadora, Ana aprovechó y se dirigió a una de las dependencias porque tenía que ordenar muchos materiales de la historia de la AMIA, que encontró en el sótano: libros, documentos y cosas de valor histórico. Estuvo allí unos pocos minutos, luego cruzó el pasillo hasta el fondo, y en ese momento, más precisamente a las 9.53, sintió un horrible estruendo que la dejó completamente a oscuras. El piso y las estanterías sacudieron absolutamente todo, el lugar se llenó de escombros y polvo, y los gritos aumentaron con gran intensidad. Comenzó a desesperar entre la incertidumbre y el miedo. ¿Estoy? ¿Dónde está Mirta? ¿Seguirá todo cayendo hasta arrastrarnos a todos? ¿Podremos respirar, podremos salir? Pensó mientras la falta de aire comenzó a asfixiarla, sólo respiraba el polvo de los escombros.
En un primer momento imaginó que se trataba de alguna explosión ocurrida a causa de las reformas que se estaban haciendo en el edificio, pero luego comprobó que se trataba de algo peor. Se paró y buscó una salida, a los pocos pasos encontró una puerta y junto a ella un conjunto de personas con las que caminó hasta una especie de puente, que estaba construido, justamente, para una posible evacuación de emergencia.
Subieron por una escalera hasta el techo del edificio vecino, y comenzaron a gritar: “¡Llamen a los bomberos, llamen a los bomberos!”. Recién cuando miró hacia la calle Uriburu pudo comprender la magnitud de lo sucedido.
Ana y los sobrevivientes miraban, desde la terraza donde lograron quedar a salvo: la desesperación de la gente que buscaba a sus familiares, todos llenos de polvo, todos desvastados por el horror.
Entre los gritos y las sirenas de las ambulancias, un hombre ayudó a bajar a Ana. – “¿qué ocurrió señora?” pero no logró responder, no logró recordar con exactitud lo sucedido; estaba en estado de shock y no podía creer como salió viva de ese infierno.
Tiempo después, se enteraría de que una bomba, ubicada dentro de una Trafic blanca, había explotado en la puerta de la AMIA, causando destrozos en los edificios vecinos de la calle Pasteur. No sólo se estaba atacando a la comunidad judía sino que golpearon a toda la sociedad. Mataron a 85 personas (que quedaron dentro y fuera de edificio) y dejaron un saldo de más de 300 heridos; que hasta el día de hoy seguirían sin conocer a los culpables.
Ana recordó que Mirta estaba en la oficina, lugar donde ella también tendría que haber estado; ahora ese lugar se había convertido en una montaña de polvo y escombros.
Pero no sólo Mirta había muerto. Murió gente que casualmente pasaba por la puerta de la AMIA. Murió el joven que llevaba los pedidos del bar. Murió gente que iba a buscar trabajo y el personal que estaba atendiendo en ese momento. En cuestión de segundos todo se había desmoronado.
Por la noche, Ana regresó a su casa donde trató de descansar pero le fue imposible: los escombros, los gritos y esa terrible explosión seguían aturdiéndola. Se levantó sin hacer ruido, para no despertar a su esposo; prendió la televisión del living y preparó un café. Sintió su cuerpo cansado, tan cansado como lo tenía por la mañana, cuando salió de ese infierno; con sus manos temblorosas, sostuvo la taza de café y tomo unos pocos sorbos, agarró el control remoto y puso el canal de las noticias.
Las imágenes le causaron una angustia terrible y su estómago se le retorció rápidamente. Con los ojos llenos de lágrimas, recordó los últimos minutos en el edificio y el rostro de todos sus compañeros de trabajo.
En la televisión, Carlos Menem, presidente en ese entonces, declaraba: “Hasta que no tengamos bien definida la investigación sobre lo ocurrido, no podemos hacer afirmaciones de ningún tipo. Para eso está interviniendo la justicia y se llevan a cabo las investigaciones del caso". Años más tarde Menem es procesado por la Justicia Federal, por obstruir la investigación y por encubrimiento agravado del ataque a la AMIA.
Entre el dolor y la bronca, Ana no quiso ver, ni escuchar más nada; ya había sido suficiente para un sólo día. Se levantó de su sillón, apagó la televisión y lentamente se fue caminando por el pasillo que la llevaba a su habitación.
Luego de muchos días de lucha, decidió hacer una carta pública, plasmando en ella todo su dolor:
“Este atentado dejó vacíos imposibles de cubrir en tantos hogares, en tantas aulas de escuelas y universidades, en tantos grupos de amigos, en tantos lugares de trabajo.
Dejó marcas físicas en los centenares de heridos e impactos anímicos en miles de afectados. Todos dolorosos, todas imborrables. Pero nada de eso les importó a los perpetradores, a los asesinos, a los terroristas que lo idearon, pagaron y ejecutaron, ni a sus cómplices argentinos, responsables todos del horroroso atentado del 18 de julio de 1994.
Mis padres son sobrevivientes del Holocausto. Mi padre escapó, con otros, de un campo de exterminio, y mi madre se salvó, escondida en el granero de un polaco católico; pero nos sobrepusimos. No permitiremos que la muerte derrote a la vida”.
miércoles 21 de abril de 2010
[La caminata final]
Juana tenía 45 años y esa tarde estaba en el balcón de su departamento disfrutando de una particular merienda: wisky y cigarrillos. Vivía en un octavo piso y hacía ya unos cuantos años que estaba sola, motivo por el cual cayó en una fuerte depresión. Tomaba hasta el cansancio y solía jugar constantemente con su vida hamacándose en el balcón de su casa hasta explotar en llanto, el mismo que luego la obligaba acostarse a dormir por varias horas; pero ese día no sería igual.
Había tomado demasiado, tanto que no podía mantenerse en pie, caminó riendo hasta el ventanal, con la botella de wisky en la mano y el cigarrillo consumiéndose en sus labios. Se sentó como de costumbre en la baranda del balcón y entre risas y llanto comenzó a balancearse, hacia delante y luego hacia atrás, cada vez a mayor velocidad y con más impulso; de repente su camisón resbaló, soltó la botella y trató de agarrarse de un barrote pero sus reflejos no fueron precisos y cayó rápidamente sin siquiera saber que ocurría abajo.
José seguía caminando, transpirado, pensando en el segundo tiempo del partido y en las cervezas que ya se hubiera tomado de no ser por las actividades que su mujer le imponía, sumado a esto no hacía más que hablar de los problemas de pareja de la vecina y de las ofertas que había encontrado en las góndolas del supermercado. Cuando de repente, en menos de un segundo siente un golpe escalofriante del cual no lograría despertar jamás. Su esposa desesperada, entre la sorpresa y el dolor, gritó incansables veces hasta conseguir ayuda.
Juana murió al instante, quizá ni llegó a darse cuenta de lo que había sucedido. José fue derivado al hospital más cercano, donde trataron de salvarlo del fuerte golpe pero aún así no pudieron conseguirlo y falleció a las pocas horas.
Su mujer no volvió a realizar las caminatas diarias, aumentó 50 kilos y ahora pasa sus tardes tomando cerveza y viendo partidos de fútbol tirada en el sillón.
martes 20 de abril de 2010
[La hora pico]
Por suerte aprendí a ponerme los auriculares antes de treparme a dicho vehículo y evitarme las puteadas por lo bajo entre pasajeros, entre pasajero y chofer o las que me debo comer yo por ir totalmente colgada y pensando en cualquiera… pero por suerte son cosas de las que todavía no me entero.
Ahora, hay algo de lo que no me salvo por más que suba el volumen al mango: las caras de culo! La cara de culo que tiene la gente a esa hora de la mañana es terrible! juro que yo también a veces me levanto así, pero nunca con tanta cara de culo (puse la palabra “culo” dos veces y el corrector de ortografía del Word me lo reconoció! Ah bueno esto ya es cualquier cosa!) volviendo al tema, yo me pregunto: se mirarán al espejo antes de salir? Porque está bien, una puede salir sin maquillaje, mal peinada o con la ropa desarreglada, de hecho salgo así todas las mañanas, pero por lo menos no llevo esa cara de culo puesta!
Gracias al cielo siempre trato de escurrirme entre la gente en busca de un pedazo de ventanilla, donde pueda, por lo menos, ver el sol escondido entre los edificios.
[Mis días en la Habana]
Tras dos años de espera, por fin había puesto un pie en el aeropuerto José Martí de la ciudad de la Habana; luego de hacer todo el papelerío necesario para ingresar al país, una combi me llevó hasta la casa de familia donde me alojaría los primeros tres días de mi estadía. El edifico no se veía en buenas condiciones, pero después de caminar un rato por el Malecón, te das cuenta que nada en la Habana lo está. La habitación que había reservado, con previa seña desde Buenos Aires, ya estaba ocupada; no es raro que esto suceda en la isla, me di cuenta del "excelente funcionamiento de reservas" cuando me volvió a pasar en los siguientes pueblos.
Terminé en otra casa, situada en la calle Soledad; nunca me voy a olvidar de Roberto: vivía con su esposa y su perro. Tenía cara melancólica, pero con dos hijas: una casada y radicada en España y la otra en Estados Unidos, se explicaba gran parte de aquella tristeza. Para él la vida en la Habana no había sido fácil y por más que intentaba disimularlo, cada vez que se extendía en sus relatos podía ver como sus ojos se enrojecían y llenaban de lágrimas.
La casa la había heredado de sus padres, al igual que su auto; habían construido dos humildes habitaciones para hospedar turistas y obtener así otra fuente de ingresos. Los cuartos estaban pintados y decorados en rosa y celeste, ambos con muebles antiguos y sencillos, pero cálidos. El cuarto rosa tenía un balcón que daba a la Av. San Lázaro, desde ahí se podía observar el movimiento de la gente del barrio; recuerdo que el primer día Roberto me aconsejó tener cuidado al salir, porque era muy viejo y se podía venir abajo, creo que sólo volví a asomarme el día que dejé la casa.
La primera noche lloviznó, hacía 12 grados y pensé que más que en Cuba estaba en Bariloche! No podía creer que hiciera tanto frío, tenía dos o tres pantalones y 2 buzos, y esa sería mi vestimenta en los siguientes 3 días ya que el clima iba a seguir igual.
Los días en la Habana fueron increíbles, recorrí y conocí mucho sobre su historia. Visité la Universidad, las calles de la Habana Vieja, pasé por “La bodeguita del medio”, donde hacen los mejores Mojitos, fue el preferido de Hemingway, al igual que “La Floridita”, en el cual se hacen los más ricos Daikiris, obviamente también pasé por ahí… una nunca sabe si va a volver, así que mejor tarde que nunca...
Pero lo que más me marcó de esa estadía fue llegar a la Plaza de la Revolución, la energía que hay en ese lugar es increíble; no se puede explicar, saber que personajes tan importantes y controvertidos estuvieron ahí parados algunas vez y después de años estar una ahí mismo, definitivamente no tengo l
as palabras exactas para describirlo, ni las voy a tener.
Sin duda la Habana fue uno de los lugares que más me gustó de la isla, si bien a simple vista está muy desmoronado y no parece un lugar muy amistoso, con los días me encariñé y me di cuenta de la historia que lleva en cada calle, y de que su deterioro no se debe sólo al paso del tiempo sino también al sufrimiento de lo vivido.
lunes 19 de abril de 2010
[Levántate y anda]
¿Y si pongo una campera, una manta, no sé, algo que tape la venta? ... y también la puerta… pero ¿De dónde saco algo que tape todo esto?!
¿Y si me pongo a leer? Nah, no voy a entender un carajo con el sueño que tengo, es al pedo porque después lo voy a tener que volver a leer para saber que fue eso que pasó que leí y nunca procesé.
¿Y si me siento en la computadora? ¿Para qué? Si estuve anoche hasta las 4 de la mañana retocando fotos, se me van a caer los ojos, va el único que tengo sano, el otro todos sabemos que está agonizando, como yo en este momento; que ganas de dormirme hasta las 3 de la tarde!!!
No te la puedo creer! Llegó mi viejo de la guardia y el perro no para de ladrar, ahora si cagué! No me duermo más!
MOMENTO! Papá trajo facturas?¿ SÍ! Y bueh, mejor bajo y me tomo un café! Total parece que hoy llueve así que está para dormir siesta toda la tarde... lástima que yo no duermo siesta!

